A las angustias del confucionismo, budismo, hinduismo y esoterismo, y a las otras convicciones o desvíos del oriente. Prenderán un millón de velas y elevarán un millón de rezos y ritos infructuosamente porque la única solución del pecado y del extravío es Jesucristo, revelado en el evangelio y no hay más. El religioso oriente está espiritualmente agotado y la pureza genuina es un país extraño no visitado. En el alma prevalecen la zozobra y la angustia. La salvación habita en la santísima cruz.